La parroquia de Curridabat es una de las más antiguas del país. Data de 1575, cuando un grupo de misioneros franciscanos se encarga de evangelizar a los aborígenes de la época. Un humilde rancho pajizo sirve de templo para esa misión que comenzó hace más de cuatro centurias.

Luego, la buena disposición del cacique Currirava, con el conquistador Juan Vázquez de Coronado, contribuye con la misión evangelizadora de los frailes.

En 1693 un grupo de piratas amenaza con invadir Cartago. El gobernador de la época marcha con 500 soldados y 200 flecheros del cacicazgo de Currirava para impedir el ataque y lo logran.

La valentía de aquellos guerreros es compensada por el Rey de España, Carlos II, y este ordena la construcción de una ermita dedicada a San Antonio de Padua.

Los años pasaron…

En 1841 un terremoto destruye el templo. El jefe de Estado, Braulio Carrillo, designa la construcción de un nuevo templo con adobes y teja.

En 1910, otro terremoto destruye las obras de la construcción de un templo que tenía cinco años de avance y cuya primera piedra simbólica la había colocado el presidente Cleto González Víquez.

La égida de Palacio

Procedente de España, en 1923 llega a Curridabat el sacerdote Anselmo Palacio. En 1926 pide a los feligreses comenzar la construcción de un nuevo templo y para ello utilizan los ladrillos y tejas en escombros. Como penitencia, los fieles deberán limpiar los ladrillos y seleccionar las tejas buenas.

Carretas cargadas con piedra y arena, ofrendada por el río Tiribí, desfilan hasta el sitio donde deberá construirse la Casa de Dios.

La capacidad de organización y la tenacidad del cura español hacen que ese año se inaugure la fachada principal. En 1933 se realiza la consagración con una ceremonia presidida por Monseñor Rafael Ottón Castro.

Geosímbolo

Se trata de un templo con características neocoloniales y cuyo diseño es del arquitecto Teodorico (Quico) Quirós.

Es sorprendente la actitud de nuestros abuelos, cuando toman la determinación de construir un templo con característica arquitectónicas sobresalientes para la época.

Es una obra que fue respaldada por el trabajo voluntario de los feligreses y que contó con el producto monetario recaudado por rifas y turnos.

Entonces, Curridabat era una población de gente sencilla. Su territorio estaba poblado por cafetales y algunos bosques y en medio de aquel verdor: unas cuantas cuadras.

Por sus dimensiones y fastuosidad, el templo de Curridabat se constituye en una especie de geosímbolo. Es decir, es una obra arquitectónica que le da identificación al cantón y suscita a los pobladores experimentar un legítimo sentimiento de pertenencia y que hoy produce el más legítimo orgullo a los curridabatenses.

Un comentario en «Parroquia de Curridabat, cuatro centurias de evangelización»
  1. Hace muchos años salí de mi pueblo, pero me identifico cada año q regreso y me encanta q alguien se este ocupando de darnos infomacion

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