Los seres humanos somos un ecosistema y dentro de nuestro intestino viven muchas bacterias buenas que nos aportan un sinfín de funciones beneficiosas.Nuestras bacterias intestinales están en constante “diálogo” con nuestro sistema inmune y esto tiene grandes efectos en los mecanismos de infección y desarrollo de enfermedades como la COVID-19.  Es importante preservar la variedad y funcionalidad de nuestras bacterias buenas para disminuir el riesgo de desarrollar una forma grave de COVID-19.

Una mala alimentación basada en comida muy procesada (comida alta en grasas, azúcares, preservantes y colorantes artificiales) destruye nuestras bacterias buenas, esto altera las defensas naturales del cuerpo, debilitan nuestro sistema inmune y dejan nuestro cuerpo mas expuesto a infecciones como la COVID-19.

Por otro lado, la comida procesada también provoca una inflamación descontrolada y constante en nuestro cuerpo que potencia las complicaciones si se contrae COVID-19. Sabemos que  el riesgo de desarrollar una forma grave de COVID-19 es más elevado en las personas que padecen alguna enfermedad inflamatoria preexistente como obesidad, diabetes o hipertensión arterial. 

Las personas mayores suelen tener menor riqueza en la composición de bacterias buenas del intestino y esto se asocia a una menor capacidad de reacción de sus defensas naturales, por esto, son mas vulnerables a ataques como las infecciones y presentan mayor riesgo de enfermar gravemente, por eso es tan importante que los adultos mayores tengan una alimentación alta en nutrientes, además de asegurarse de recibir el esquema completo de vacunación.

En los tiempos actuales,  cuidar de nuestra alimentación y de las bacterias buenas de nuestro intestino es una buena estrategia de prevención, incluir una amplia variedad de frutas y verduras a nuestra alimentación diaria contribuye con la protección de las bacterias buenas de nuestro intestino y por tanto, con nuestro sistema inmune. Por ejemplo, consumir yogurt natural con frutas contribuye con la ingesta de bacterias probióticas beneficiosas, fibras, vitaminas y minerales.

Consecuencias a largo plazo de la COVID-19 en la microbiota intestinal

La infección por SARS Cov2 produce un desequilibrio en las bacterias buenas del intestino y afecta negativamente la pared del intestino que evita que las bacterias malas pasen del intestino a nuestro cuerpo, los últimos estudios han mostrado que este desequilibrio persiste incluso tras la eliminación del virus y desaparición de los síntomas respiratorios de la COVID-19.

Como conclusión, tanto si usted es una persona recuperada de COVID-19 como si no ha contraído la enfermedad, es importante que ponga atención a su alimentación y haga ajustes que le permitan mantener una buena microbiota intestinal que optimice su sistema inmune y contribuya a su salud integral.

Por Priscilla Marin

MSc. Priscilla Marín Cordero de la Oficina de Salud Integral de la Municipalidad de Curridabat, quién es Salubrista Público y Nutricionista (CPN 1794.14).

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