Para este mes en nuestra sección de salud vamos a proponerles una actividad que estamos seguros le hará despojarse todas esas cargas por estrés que tanto afectan a la mayoría de la población, de todas las edades, y que en esta época será muy bueno asumir como una forma de “resetear” o reconfigurar nuestro cuerpo y nuestra alma para terminar el año, descansados e iniciar el próximo con una mejor salud y disposición física, anímica y psicológica. Se trata del “Baño de Bosque”.

El baño de bosque es una actividad que poco a poco va ganando popularidad. Es una práctica de origen japonés que consiste en disfrutar de una caminata o un rato de estancia en el bosque. No se trata de hacer senderismo ni campismo, sino más bien de una relación diferente con los espacios naturales, una relación pausada y conciente, usando todos los sentidos, percibiendo olores, colores, formas, texturas, sonidos, movimientos, la inercia de algunos elementos o la vitalidad de los seres vivos de la naturaleza.

El concepto de “baño” tiene algo de metafórico pues se trata de dejarse “llenar” sensorialmente por lo que ofrece la naturaleza, pero también tiene mucho de literal, pues está científicamente comprobado que los árboles liberan constantemente “fitoncidas” que son compuestos que expelen permanentemente como defensa, algunos de estos son usados en la medicina holística por ejemplo en los aceites esenciales para aromaterapia.

La aplicación de esta técnica holística es relativamente reciente. Data de 1982, iniciada en la Agencia Forestal de Japón, pero ha sido implementada y estudiada en otros países alrededor del mundo. Los estudios han confirmado que la exposición al bosque reduce la actividad de la amígdala (estructura cerebral encargada de procesar las emociones como el miedo) es la encargada de activar la producción de cortisol. “La amígdala y el cortisol están íntimamente conectados en la respuesta al estrés: la amígdala, al percibir una amenaza, activa el eje HHA (Hipotálamo-Hipófisis-Adrenal) para liberar cortisol; el cortisol, en exceso o crónicamente, puede dañar neuronas y aumentar la hiperactividad de la amígdala, creando un círculo vicioso que potencia la ansiedad y dificulta la regulación emocional”.1

Con técnicas avanzadas de neurobiología han confirmado que pasear o simplemente estar en un bosque disminuye la actividad del córtex prefrontal, la parte del cerebro donde residen las funciones cognitivas y ejecutivas como planificar, resolver problemas y tomar decisiones. En cambio, la actividad se desplaza a otras partes del cerebro relacionadas con la emoción, el placer y la empatía. “Por eso sabe mejor la comida en el campo”.2

El inmunólogo Qing Li, de la Escuela de Medicina de Tokio, afirmó que un paseo por un bosque aumenta significativamente la concentración de células NK (del inglés natural killer) en sangre, un tipo de glóbulo blanco que contribuye a la lucha contra las infecciones y contra el cáncer. El efecto beneficioso del paseo del bosque, aumentando los linfocitos NK y las proteínas anti-cáncer, puede durar hasta una semana. Según Li, los compuestos volátiles emitidos por los árboles son los principales responsables de este efecto beneficioso sobre el sistema inmunitario. Se han realizado experimentos con diversos compuestos aromáticos naturales, como pinenos, limonenos, cedrol o isoprenos; algunos de ellos con conocidos por su efecto antimicrobiano y supresor de tumores.2

Parque Ecológico La Colina

¿Cómo se practica?

Simple; dichosamente todavía tenemos lugares cercanos con hermosos bosques en y cerca de Curridabat, por ejemplo, en el parque La Colina o en el parque La Amistad en Hacienda Vieja. 

Realice una pequeña caminata, despacio; si tiene la posibilidad acuéstese sobre el zacate o sobre una de esas bellas piedras junto a un rio, quítese los zapatos, sienta el suelo, el pasto húmedo. “Dedique unos momentos a apreciar el entorno y escuchar los sonidos que le rodean: el gorjeo de los pájaros, el crujir de la madera, el fluir de los arroyos… Respire ese aire limpio y aromático, y suméjase en las vistas del suelo y sus texturas, así como las formas que dibujan las hojas en el cielo. Toque el suave musgo verde que cubre las piedras sombreadas o la áspera corteza de los árboles. Deje que la quietud que le rodea entre en su interior y le desconecte del constante ajetreo de la ciudad. Disfrute de esta auténtica experiencia sensorial.3

Y no se le olvide algo clave para que la experiencia sea más rica y efectiv: deje en casa sus dispositivos electrónicos y distractores y generadores de estrés. Para terminar, quizá no sea igual en todos sus efectos, pero, porqué no salir al menos al parque del barrio a compartir un rato con las plantas y los vecinos.

1. https://pressbooks.library.vcu.edu/
2. https://es.wikipedia.org/wiki/Ba%C3%B1o_de_bosque
3. https://www.japan.travel/es/guide/forest-bathing/

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