{"id":259,"date":"2025-06-29T08:55:02","date_gmt":"2025-06-29T14:55:02","guid":{"rendered":"https:\/\/elmonitorcr.com\/?p=259"},"modified":"2025-06-29T08:55:02","modified_gmt":"2025-06-29T14:55:02","slug":"curridabat-hogar-barrio-y-corazon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elmonitorcr.com\/?p=259","title":{"rendered":"Curridabat: Hogar, Barrio y Coraz\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<p>Curridabat en los a\u00f1os 80 era mucho m\u00e1s que un lugar para vivir: era un pueblo con alma. Cada familia ten\u00eda un apodo, cada pulper\u00eda un due\u00f1o entra\u00f1able y cada vecino, una historia que contar. Era una comunidad donde todos se conoc\u00edan por nombre, donde el saludo era costumbre y la confianza parte de la vida diaria.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La comunidad y sus calles<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Las calles de Chapultepec, La Colonia, El Piapio o El Rastro eran escenarios de tardes soleadas, llenas de ni\u00f1os jugando sin miedo, mientras los adultos conversaban en las aceras. No hab\u00eda prisa, y el bullicio era de voces familiares y pelotas rebotando.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Los negocios del alma<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El tejido social giraba en torno a sus comercios, verdaderos puntos de encuentro. El Bar Jimetre, eterno en su esquina, era el refugio de amigos fieles. El Bar Isabel, peque\u00f1o pero animado, siempre ten\u00eda ambiente. El Espa\u00f1ol de Pipa y el Bar La Fortuna completaban la ruta de los parroquianos habituales.<\/p>\n\n\n\n<p>Para quienes buscaban m\u00fasica y baile, estaban el Sal\u00f3n Valencia y el Sal\u00f3n del Danubio y La Galera, templos donde las noches terminaban sudadas de alegr\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>En lo cotidiano, reinaba la pulper\u00eda de Talico, siempre bien surtida y con el fiado al d\u00eda. Las panader\u00edas, como la de Mario o la San Gerardo, aromatizaban las ma\u00f1anas con pan reci\u00e9n horneado. Para las compras m\u00e1s grandes, se recurr\u00eda al Lonmire, Los Plaques, El Gordo o donde Mariano, seg\u00fan lo que hiciera falta.<\/p>\n\n\n\n<p>Otros comercios infaltables eran La Carreta, El Pescadito y la Ferreter\u00eda El Buen Precio, parada obligatoria para cualquier arreglo en casa. Y para el hambre diaria, estaban las sodas m\u00e1s queridas por todos: La Chismosa, La Mary y la inolvidable Fermari, donde se serv\u00eda comida con saz\u00f3n casera y cari\u00f1o familiar. No faltaban los gallos de salchich\u00f3n, los pl\u00e1tanos maduros o los tacos. Y si el antojo era dulce, ah\u00ed estaban los helados de natilla donde Don Jes\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El cine y los rituales familiares<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El Cine Salas era otro epicentro social. Ir al cine era todo un evento familiar, y los helados de Chan, artesanales y sabrosos, formaban parte del ritual. El cine no era solo para ver pel\u00edculas: era un momento de encuentro, de comunidad, de vida.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La fe como motor del barrio<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La espiritualidad tambi\u00e9n ten\u00eda su lugar vital en el alma del pueblo. Los rosarios organizados por Do\u00f1a Marielos no solo eran actos de fe, sino verdaderos espacios de encuentro y solidaridad vecinal. Pero tambi\u00e9n estaba el templo, guiado por la voz firme y generosa del Padre Lor\u00eda, figura entra\u00f1able que dej\u00f3 huella profunda en la comunidad. Sus misas eran encuentros de reflexi\u00f3n y uni\u00f3n. Con \u00e9l, la iglesia era m\u00e1s que un lugar sagrado: era una escuela de valores, un refugio, un centro de vida.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El f\u00fatbol: pasi\u00f3n de barrio<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Pero si algo marc\u00f3 a Curridabat fue el f\u00fatbol. La plaza era nuestro estadio. Sin grader\u00edas, sin \u00e1rbitros, pero con una pasi\u00f3n que llenaba cada partido. Las mejengas eran eternas, y los \u00eddolos del barrio se ganaban ese t\u00edtulo con sudor y entrega: Chafirro, Trompas, Chon, Pit\u00edn, los hermanos Cisneros, Gallo, Roy Negra, P\u00edldora, Morocho, Kitos, Boli&#8230; Nombres que a\u00fan resuenan en la memoria colectiva.<\/p>\n\n\n\n<p>Se jugaba con el coraz\u00f3n, con porter\u00edas de barro y reglas que se ajustaban con cada falta. La cancha era escuela, templo y escenario de miles de an\u00e9cdotas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El Curridabat de hoy<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Hoy, Curridabat ha cambiado. Las calles tienen m\u00e1s carros, hay edificios altos, cadenas comerciales, ciclov\u00edas, c\u00e1maras y parques con dise\u00f1o moderno. Hay orden y tecnolog\u00eda, pero tambi\u00e9n cierta nostalgia.<\/p>\n\n\n\n<p>El desaf\u00edo est\u00e1 en no perder la esencia. En recordar que antes de ser cant\u00f3n modelo, Curridabat fue comunidad. Que todav\u00eda hay espacio para el saludo en la calle, para el vecino que ayuda, para la soda de barrio, para la mejenga sin \u00e1rbitro.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Curridabat no es solo un lugar: es una forma de vida. Y mientras alguien lo recuerde con cari\u00f1o \u2014con el alma y los pies llenos de polvo de sus viejas calles\u2014 Curridabat seguir\u00e1 siendo hogar, barrio y coraz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-style-default\"><a href=\"https:\/\/elmonitorcr.com\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/recuadro-web-DIGYLABSb-01.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"600\" height=\"300\" src=\"https:\/\/elmonitorcr.com\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/recuadro-web-DIGYLABSb-01.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-257\" srcset=\"https:\/\/elmonitorcr.com\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/recuadro-web-DIGYLABSb-01.png 600w, https:\/\/elmonitorcr.com\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/recuadro-web-DIGYLABSb-01-300x150.png 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/a><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Curridabat en los a\u00f1os 80 era mucho m\u00e1s que un lugar para vivir: era un pueblo con alma. Cada familia ten\u00eda un apodo, cada pulper\u00eda un due\u00f1o entra\u00f1able y cada vecino, una historia que contar. Era una comunidad donde todos se conoc\u00edan por nombre, donde el saludo era costumbre y la confianza parte de la [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":260,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[7],"tags":[],"class_list":["post-259","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-recordar-es-vivir"],"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/elmonitorcr.com\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/cine-salas-foto-warren-espinoza-rojas.jpeg","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elmonitorcr.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/259","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/elmonitorcr.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elmonitorcr.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elmonitorcr.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elmonitorcr.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=259"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/elmonitorcr.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/259\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":261,"href":"https:\/\/elmonitorcr.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/259\/revisions\/261"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elmonitorcr.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/260"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elmonitorcr.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=259"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elmonitorcr.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=259"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elmonitorcr.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=259"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}