Destacado por el Papa Juan Pablo II con el título de Monseñor, el Padre Fuentes ayudó a construir casas y edificios que son parte de la vida moderna en el cantón.

La calle al costado sur del templo parroquial en el centro de Curridabat lleva su nombre, mismo que resalta en la placa de la entrada del templo. Jorge Fuentes Martínez fue un personaje clave en la construcción del edificio Municipal y en el desarrollo de Curridabat como cantón, construyendo casas para las personas en necesidad, teniendo firme creencia en la labor social.

De niño, tenía una gran vocación, su madre contaba que a él le gustaba jugar en el patio haciendo altares y que había nacido un viernes santo, un 3 de abril de 1931 a las 3 de la tarde, por lo cuál creían que aquello podría ser una señal de que estaba destinado a ser sacerdote.

Su sobrina Lilly Fuentes, lo recuerda como un sacerdote magnífico “de los que no han existido en muchos años”, accesible, apasionado con un gran sentido de liderazgo, pero con un fuerte temperamento. Cuenta como aparte de ser un sacerdote abnegado era un decidido y temido profesor de religión en el Colegio Anastasio Alfaro donde se le conocía como un docente en extremo estricto.

Ante esto, el Padre Oldemar Ruiz de la Parroquia de San Antonio de Padua dice que lo recuerda como una persona dinámica, él no lo recuerda como una persona estricta, pero admite que “cuando no le gustaba algo, no le gustaba”. A su vez el padre José Alberto Zuñiga de la misma parroquia recuerda el trabajo de Fuentes en Tibas y en otras zonas, destacando la placa que lleva su nombre en el Templo Parroquial Curridabat.

Fuentes, en sus años como sacerdote trabajó en Curridabat, Hatillo y en Cartago por dar algunos ejemplos, en donde siempre intentaba hacer labor social. Es recordado por querer sacar de las calles a victimas de explotación sexual y personas alcohólicas, así como querer ayudar a las personas enfermas o vulnerables.

Según contó don Florentino Picado para un periódico de Cartago “Durante los años que estuvo hizo grandes cosas como poner un comedor para la gente de la calle (En Tibas)” siendo algunas de las múltiples obras que realizó fuera del cantón.

Según don Luis Ulderico Monge, exregidor de Curridabat, uno de los mayores logros del Padre Fuentes fue un edificio comunal de cuatro pisos, algo que para la época era muy avanzado y fuera de toda lógica, según explica el sueño era un edificio para el pueblo, donde ahora está la Municipalidad, él había ambicionado hacer algo cultural o de salud, siendo que por ese edificio pasaron muchas organizaciones.

Según cuenta la familia, el terreno originalmente había pertenecido a Peregrina Madrigal quién lo cedió al Padre Fuentes y él impulsó la construcción. En la actualidad en ese terreno está el edificio de la Municipalidad y al lado, la familia Fuentes tiene su hogar.

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Nota del Editor.

Obras en Curridabat y reconocimientos

El presidente municipal de entonces Edwin Artavia le otorgó el título de «Ciudadano distinguido del cantón” gracias a la moción que el exregidor, Luis Ulderico Monge presentó para reconocer el trabajo realizado en los años 60s. «Definitivamente Curridabat sigue en deuda con él” concluyó.

Durante sus años adultos, Jorge Fuentes también participó haciendo llamativos anuncios parroquiales con títulos como “El Centro Comunal de Curridabat debe Construirse”, publicado en el “Despertador Parroquial” nombre que él había peleado por adjudicarle a los documentos, ya que según él “las personas debían despertar y moverse”.

Como explica el periodista Fabio Muñoz, el Padre Fuentes se ganó al pueblo conforme demostró sus virtudes de líder espiritual y comunal.

«Formó grupos comunales y parroquiales. Se entregó a las obras de la restauración del templo. Se interesó e impulsó la construcción del edificio del centro comunal que hoy alberga a la Municipalidad. Impulsó la construcción de nuevas aulas para la escuela Juan Santamaría. Fundó una cooperativa de ahorro y préstamos. Alentó y afianzó un proyecto de vivienda popular. Respaldó la labor social de las Vicentinas. Se enfrentó valientemente al Concejo Municipalidad cuando tuvo la razón. Fue uno de los fundadores de la tropa de soldados romanos y le dio mayor realce y sentido a las procesiones de Semana Santa» explicó Muñoz.

En sus últimos años de vida las acciones realizadas por él se oyeron en el Vaticano y el Papa Juan Pablo II le nombró Monseñor, título «Prelado de honor doméstico de Santidad» distinguido entre los más altos de la Iglesia Católica pesé a que en ese momento Jorge Fuentes no estaba de servicio pues los síntomas del Alzheimer que estaba empezando a experimentar, le dificultaban seguir con sus labores.

Alzheimer y últimos años

Pesé a que ser sacerdote era su pasión, Jorge Fuentes ya no podía oficiar las misas, tenía problemas recordando las oraciones, se desubicaba y la pérdida de algunas facultades habían preocupado a otros de sus compañeros quienes le recomendaron pensionarse luego de toda una vida dedicándose a Dios y la comunidad.

Sus últimos días los vivió en Curridabat, en compañía de su familia. Su sobrina Lilly Fuentes recuerda que los primeros días fueron difíciles, pues él era una persona con mucha energía que subía y bajaba las gradas, que no quería tomar sus medicamentos, pues según decía «a él nadie lo mandaba».

Acostumbrarse fue difícil, pero aprendió a confiar en su familia. Según Lilly en sus últimos días lo que más le impactó fue la gente que aún lo recordaba, de como doctores se ofrecían a atenderlo gratis debido a que él les ayudó a estudiar o de como algunas personas que lo veían se le hincaban, incluso quienes se ofrecieron a pagar gastos médicos costosos en señal de gratitud.

Un recuerdo que lleva la familia en el corazón tiene que ver con la muerte, el homenaje a la vida de Jorge Fuentes Martinez que más recuerdan son las maquetas que colocaron en su homenaje. Eran maquetas de casas, colocadas por las personas que habían logrado salir adelante o tener un hogar gracias a él.

Y aunque muchas personas contestan cosas diferentes sobre el legado del Padre Fuentes, don Fabio Muñoz, periodista, rescata que fue él quién inculcó en la juventud  luchar por sus ideales y el sentido del trabajo voluntario en favor de la comunidad. «Siempre estuvo atento a fomentar las tradiciones pueblerinas. Los turnos fueron siempre un rescate cultural, una manera de unir a las familias en sana diversión» dijo.

El Padre Fuentes murió un 4 de mayo de 2011 y su familia lo recuerda como «el sacerdote del pueblo» y un protector de las personas pobres, una persona alegre de gran corazón, pero alguien “muy bravo”, enfocado a su trabajo y amable, una persona decidida a no dejar nunca nada a medias.

Por Carlos Andrés Madrigal

Periodista y Director de prensa del periódico El Monitor. Ha publicado para medios como Semanario Universidad, Repretel, Central de Radios, The Tico Times y otros proyectos. Licenciado en Periodismo con énfasis social. Activo en el Monitor desde 2016. Consulte más información en carlosandresmadrigal.wordpress.com

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