Columna: Recordar es vivir

Si bien es cierto que muchas cosas que hacían nuestros padres con nosotros y que hoy no son bien vistas, también es verdad que se han perdido algunos hábitos y costumbres que enriquecían la infancia y el tiempo en familia.
Los tiempos cambian, pero eso no significa que debamos dejarlo todo atrás. Te comparto algunas cosas que hacían nuestros padres y que los padres actuales deberíamos retomar, lo cual siento sería un excelente propósito de año nuevo.
-Hacer que los niños jueguen al aire libre: En décadas anteriores, los niños solían salir de casa y pasar tardes enteras jugando, corriendo y saltando.
-Dejar que los niños se ensucien: Deja que los niños disfruten como lo que son: niños, y en muchas ocasiones, eso incluye el ensuciarse.
-No saturar con actividades y dejar de vivir de prisa: En décadas pasadas las extraescolares eran prácticamente inexistentes. Ahora corremos de un lado a otro, entre las clases de danza y los entrenamientos de fútbol, vivimos apresurados por tratar de llegar a todo, quedándonos sin tiempo libre y sobrecargando a los niños.
-Dejar que los niños se aburran: Antes, el concepto del aburrimiento era muy distinto: los padres no estaban encargados de que sus hijos se mantuvieran ocupados todo el tiempo, y se inclinaban más a dejar que los niños buscaran la forma de entretenerse ellos solos. “Aburrirse” era normal
-Lea el periódico o algo que le instruya: Antes nos sentábamos a leer el periódico, un libro o una revista y eso nos generaba aprendizaje en información, ahora todo es paginas web que solo buscamos lo que nos interesa y ya, es cierto las redes y las paginas nos dan agilidad, pero nos elimina el deseo de investigación y de aprendizaje integral.
-No darle tanta importancia a lo académico: Debemos dar más valor al desarrollo social y la educación emocional de nuestros hijos, que a una nota o un resultado de un examen.
-Enseñar modales: Un por favor, un gracias, un buen día, un hasta luego, un si señor, no señora, ver a los mayores con respeto y sobre todo enseñarle el valor de la educación, es lo mejor que le puede enseñar a sus hijos.
-Dele mayor valor a las cosas simples de la vida: Es verdad que hoy en día gracias a la publicidad tan llamativa y tan accesible, es difícil que los niños no pidan tener algún juguete que vieron en algún anuncio, sin embargo, debemos volver a darle valor a esas otras cosas simples de la vida: una tarde de juegos en familia, un picnic al aire libre, un día de juegos al aire libre, etcétera.
-Tener un álbum de fotos impreso: Con el uso de los smartphones, las fotografías impresas han dejado de ser tan importantes como lo eran antes, las fotografías han perdido ese toque especial que tenían los álbumes familiares que guardaban nuestros padres.
-Asignar tareas a los niños: Debemos enseñarles a que ayuden en casa, algo que muchos solíamos hacer cuando éramos pequeños.
-Pasar más tiempo fuera de casa: Cuando éramos pequeños, muchas familias solían organizar algún paseo o excursión para salir de la rutina durante el fin de semana, pasar tiempo fuera de casa es algo que nos regala experiencias distintas y que además nos ayudarán a fortalecer el vínculo entre padres e hijos, al convivir juntos fuera de la rutina y sin las distracciones que existen dentro del hogar.
-Comer o cenar en familia: Quizás no podamos hacerlo siempre o todos los días, pero debemos procurar buscar esos espacios que nos permitan tener esa interacción familiar que solamente el comer o cenar nos pueden dar.
-No usar las teles como distractores: Y ya que estamos hablando de dejar los móviles de lado, ¿qué tal si lo hacemos también durante los viajes o cuando salimos a un restaurante o cafetería? Antes, cuando las familias viajaban en tren, carro o bus, solían cantar juntos, admirar el paisaje o tener conversaciones interesantes acerca de los lugares que visitarían o compartir lo que más les había gustado del viaje, era lindísimo escuchar las historias de nuestros padres o abuelos de lo que eran los viajes, lo que duraban, lo que hacían, lo que vivían.
Ahora, es cada vez más común que los viajes y las comidas fuera de casa sean en silencio, pues cada quien está absorto en su dispositivo móvil o con los audífonos puestos. Pero debemos dejar de usar las pantallas como distractores y retomar esa convivencia familiar, para fortalecer el vínculo y enseñar a los niños a conversar cara a cara.
-Hacer las fiestas de cumpleaños en casa: Las fiestas de nuestra infancia eran muy distintas a las que suelen hacerse actualmente en casa, con nuestros amigos más cercanos, con un delicioso queque que preparó nuestra madre o algún familiar y quizás algunos juegos para pasar el tiempo
-Dejar de compararnos con otros padres: Y ya que estamos hablando de las redes sociales, vayamos con el siguiente punto: las terribles y odiosas comparaciones. Antes, cada familia hacía lo mejor posible por criar a sus hijos, sin estar viendo lo que hacían los vecinos. Nadie se fijaba si los otros niños eran mejores o peores que los propios, ni si otros padres parecían hacerlo mejor que uno.
Es cierto que muchas cosas han cambiado y que hoy en día no es posible que nuestros hijos vivan la vida de la misma manera que nosotros, pues el mundo en el que nosotros crecimos ya no existe. Pero definitivamente estos son algunos buenos ejemplos de cosas que hacían nuestros padres y que los padres actuales deberíamos retomar.

Jeffrey Navarro Chacón es colaborador de El Monitor y escribe la columna mensual de «Recordar es vivir» en nuestra versión impresa. Si desea contactarlo su correo es jnavarro@elmonitorcr.com

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