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Poder local, espacio público y movilidad urbana.

El próximo domingo 7 de febrero del 2016 habrá elecciones municipales en Costa Rica, donde se elegirán las autoridades locales, alcaldías, regidurías, sindicalías y consejos de distrito.

Por Msc. Jorge Mora Portuguez,
Director Asociación Regional Centroamericana para el Agua y el Ambiente (ARCA)
 

Este es un momento muy importante para que la población haga una importante reflexión sobre lo que espera de su gobierno local.

Nuestras ciudades requieren intervenciones urgentes cuyas responsabilidades recaen principalmente en las Municipalidades.

A partir de esta edición y hasta las elecciones vamos a estar reflexionando sobre las ciudades que queremos, sobre el papel de los gobiernos locales en la recuperación del espacio público y en la movilidad urbana.

Los centros urbanos del este de San José se han convertido en la ruta de paso entre San José, la Unión y Cartago, pero también comunican el Caribe, Los Santos, Pérez Zeledón y el Pacífico Sur con el Valle Central. Casi 300 mil automóviles, furgones, camiones y autobuses circulan diariamente por nuestras calles en su tránsito desde y hacia San José lo cual ocasiona terribles problemas a la población de Montes de Oca y Curridabat que a diario debe sufrir terribles congestionamientos viales, contaminación atmosférica por ruidos y emisiones y una generalizada perdida en la calidad de vida producto de la falta de espacios para transitar.

Si bien muchos de estos problemas escapan al ámbito municipal también es cierto que ante la inacción de las autoridades nacionales los gobiernos locales pueden jugar un papel de primera línea.

Tres intervenciones urgentes permitirían mejorar sustancialmente las condiciones de vida de la población de nuestros cantones:

1. Rehabilitación de aceras y espacios peatonales.

Las ciudades modernas privilegian el tránsito de personas más que de vehículos.

Hacer el espacio público amigable para el peatón solo requiere de voluntad política y organIzación comunal.

Debemos peatonizar los cascos urbanos de nuestras ciudades, transformando sus estrechas calles en bulevares donde la gente pueda desplazarse a pie cómodamente y en forma segura.

Debemos ensanchar todas las aceras para convertirlas en espacios agradables, cómodos y seguros para caminar, y debemos ajustarlas a las disposiciones de la ley 7600 para convertirlas en espacios inclusivos.

2. Construcción de ciclovías y trazado de carriles bici.

Cada día más y más personas optan por trasladarse en bicicleta hacia sus centros de

estudio y trabajo. Cientos de bicicletas circulan a diario por las calles de nuestros cantones contribuyendo a descongestionar las calles de tráfico automotor, sin contaminar y mejorando la salud de quienes las utilizan.

En todo el mundo se están promoviendo formas no motorizadas de movilidad entre las cuales la bicicleta cobra cada vez más importancia.

Nuestras ciudades son aptas para este tipo de transporte. Pero debe generarse la infraestructura vial necesaria para que se generalice su uso.

Construir ciclovías y carriles bici en todas las calles municipales. Reducir la velocidad de circulación de los automotores colocando pasos peatonales a desnivel y haciendo más angostas las calles y colocando señalizado con vertical y horizontal donde se alerte que en las calles de nuestros cantones la bicicleta tiene prioridad sobre los autos, empezaremos un cambio paulatino que con el tiempo traerá grandes beneficios.

3. Regulación y ordenación del tráfico automotor a través de una policía de tránsito municipal.

Unos de los principales causantes del caos que padecen nuestras ciudades son los conductores irresponsables.

Esos que se estacionan en las zonas de línea amarillas, los que invaden impunemente las aceras y las usan de parqueos particulares, los que ignoran las luces de los semáforos e irrespetan las intersecciones.

A esos conductores inescrupulosos y a los que excedan los límites de velocidad o irrespeten la distancia de 1.5 metros que debe dejarse para adelantar una bicicleta, les debe caer todo el peso de la ley. Pero también a quienes lancen basura en la calle,  o dañen el espacio público.

Para ello es necesario establecer una Policía de Tránsito municipal que sea capaz de actuar con firmeza ante la inacción de las autoridades nacionales. Una ciudadanía empoderada que trabaje lado a lado con las autoridades es clave para el éxito.

Con estas primeras medidas empezaremos a recuperar los espacios públicos y devolverle las ciudades a la población.

Estudiemos muy bien las propuestas y programas de gobierno de los distintos partidos. No nos dejemos llevar solo por la bandera política de nuestras simpatías.

Preguntemos a quienes optan por puestos de elección popular que opinan de estas y otras propuestas. Y cuáles son las soluciones que plantean para estas problemáticas.

En nosotros y nosotras está que las próximas autoridades municipales cumplan con los grandes retos y desafíos que tienen nuestros centros urbanos.

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